En química académica, mantener la pureza del agua es vital para garantizar resultados precisos y reproducibles. Los contaminantes comunes, como las impurezas iónicas y las partículas, pueden afectar significativamente a los experimentos fundamentales.
En química analítica, lograr un agua de alta pureza es crucial para obtener técnicas analíticas precisas y precisas. Los contaminantes, como los gases disueltos y las trazas de sustancias orgánicas, pueden comprometer la integridad de los resultados.
La química biológica se basa en la calidad del agua prístina para proteger los sistemas biológicos. Los microorganismos, las endotoxinas y los compuestos orgánicos representan una amenaza para los cultivos celulares y los estudios moleculares, por lo que el agua purificada es esencial.
La química genética exige agua de alta calidad para preservar la precisión de los experimentos genéticos. Los metales traza y las nucleasas, contaminantes comunes, pueden interferir con las manipulaciones genéticas y afectar a la secuenciación y a las reacciones de PCR.